Comunidad de Jóvenes


Comunidad de jóvenes


I.- ¿Quiénes somos?

  • La Comunidad Cristiana de Vida Loyola (Comunidad de jóvenes) es obra apostólica de la Compañía de Jesús y como tal, ofrecemos una forma y estilo de potenciar la vida comunitaria cristiana en el marco de la espiritualidad ignaciana.
  • Junto con otros grupos formamos el Centro Pastoral Loyola, como conjunto de laicos que colaboramos con y en la Compañía de Jesús en Murcia.
 

II.- ¿Cómo es nuestra espiritualidad?

Nuestra espiritualidad está basada y centrada en los principios y fundamentos de la espiritualidad ignaciana. Por tanto:
  • Los miembros de la comunidad tenemos el compromiso de hacer Ejercicios Espirituales anualmente, ya sean los organizados por el Centro Loyola de Murcia, ya sean organizados fuera.
  • Asumimos y fomentamos la oración diaria personal, como medio para tener una experiencia real de Dios y para buscar y hallar la voluntad de Dios en nuestras vidas. Para ello, participamos de la formación que desde el Centro Loyola se ofrece dirigida a dotar de los instrumentos y asimilar los métodos de oración ignacianos. También asumimos y fomentamos la oración comunitaria, como medio para participar en comunidad de la presencia y experiencia de Dios.
  • Utilizamos el discernimiento como herramienta para la toma de decisiones en la vida diaria; detectando y analizando agradecidamente los frutos que se recogen tras el encuentro personal con Dios y eligiendo responsablemente en consecuencia.
  • Consideramos esencial el acompañamiento personal como medio para contrastar y en su caso confirmar lo que Dios quiere de mí. Para ello cada miembro de la comunidad realiza entrevistas personales con la persona escogida como acompañante en donde se contrastan y comentan las mociones surgidas de la oración personal.
  • Estamos convencidos de la importancia de la interpelación entre los miembros de la comunidad que realizamos en los encuentros y reuniones periódicas que se programan, así como también compartimos los medios materiales que tenemos a través de un fondo que facilita nuestra vida en comunidad.
  • Igualmente creemos que la corrección fraterna es un buen medio para fomentar y vivir el amor entre los miembros de la comunidad.
  • Las eucaristías comunitarias de las que disfrutamos y celebramos en la capilla del Centro Loyola, constituyen la mesa central de nuestra comunidad alrededor de la cual nos reunimos, compartimos y nos alimentamos.
  • Como comunidad, participamos en la Iglesia de Santo Domingo de Murcia de las celebraciones del calendario litúrgico especialmente de la Pascua, que se vive intensamente y con apertura hacia el resto de la ciudad.
  • Finalmente, como fruto destacable de la acción del Espíritu en nosotros, estamos comprometidos con la prosecución de diferentes proyectos sociales como son: campaña de recogida y reparto de alimentos en Navidad que se realiza anualmente en colaboración con el Centro Loyola de Murcia, colaboración con entidades en el seguimiento a familias beneficiarias de ayudas, etc.; mostrando siempre una actitud abierta y dinámica hacia nuevos proyectos sociales con los que podamos colaborar.
 

III. ¿Cuáles son nuestros objetivos?

En la Comunidad Cristiana de Vida Loyola, perseguimos los siguientes objetivos generales:
  • Tratamos de vivir nuestra fe comunitariamente, alimentando un sentido de pertenencia pero desde la libertad, sin adoctrinamiento; compartiendo nuestras vidas y especialmente nuestros sentimientos y emociones de forma honrada; en definitiva intentando vivir desde la verdad, centrados en Dios.
  • Como fruto de la pertenencia a la comunidad y de la implicación personal, destaca el hecho de no vivir encerrados en la misma, sino que cada miembro refleja la experiencia de Dios hacia fuera, cada uno en su diferente ámbito (amigos, familia, trabajo, etc.).
  • Lo que nos une es Jesucristo y su evangelio y ello nos lleva a configurar la comunidad como un medio para crecer en su seguimiento, no siendo ésta un fin en si mismo. Por ello intentamos que la persona que llegue a la comunidad crezca en su fe, se forme, aprenda a orar, sepa qué es discernir y pueda llevarlo a cabo, se conozca mejor a si misma y participe de todos los rasgos, atributos y contenidos que la espiritualidad ignaciana ofrece.

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