Cuento de Navidad

Me gustaría compartir con vosotros una Historia de Navidad, que me ha ayudado a ver quién quiere ser Jesús para mí.

Fabio, un niño de ocho años, estaba sentado enfrente del Nacimiento y mirando al Niño Jesús. Después de cierto tiempo se durmió y en su sueño el Niño Jesús vol-vía a vivir y a mirarle con unos Amorosos Ojos y con una Amable Sonrisa. Jesús movió sus labios y le decía: “Fabio, ¿me darás tres regalos?” Él quería mucho al Niño Jesús y pensó que tal vez Jesús le pediría su nueva bicicleta, su nuevo libro de pintura y su nuevo jersey. Viendo los ojos expectantes de Jesús, Fabio respondió brevemente: “Sí, Jesús, cualquier cosa que me pidas, te la daré.” “Fabio, ¿me darás la última composición que escribiste en el colegio?” Fabio contuvo su respiración: “Pero, Jesús, ¿ésa que el profesor la calificó con un suspen-so?” “Fabio, ésa es la que quiero que me des y que me prometas que cada cosa que falle en tu vida, siempre me la darás.” Fabio se sintió aliviado: “Sí, Jesús, te prometo que te lo daré.”

“El segundo regalo que quiero que me hagas es tu vaso de leche roto.” Fabio se sentía muy mal. “Jesús, está roto.” “Quiero eso y que me prometas que me darás todo lo que esté roto en tu vida. ¿Harás eso?” Fabio se lo prometió de buena gana.

“El tercer regalo que quiero tuyo es la respuesta que le diste a tu madre, cuando te preguntó cómo se había roto el vaso de leche.” Entonces Fabio rompió a llorar y lloraba amargamente. “Eso no te lo puedo dar, Jesús, dije una mentira, diciéndole que se había roto cuando se cayó de mi mano; pero la realidad fue que lo estrellé contra el suelo porque estaba enfadado.” “Quiero que me des esa mentira y todas las mentiras de tu vida. ¿Harás eso?” Los ojos de Fabio estaban cabizbajos. Lentamente alzó su mirada hacia los Amorosos Ojos de Jesús y hacia su Amable Sonrisa. Esperanzado y confiado en su corazón, se lo prometió: “Sí, Jesús, te daré mis mentiras.”

Después Fabio se despertó y su corazón estaba lleno de una profunda paz y de una renovada alegría. Sabía que: “Jesús, mi Salvador, nació hoy en mi corazón.”

En Navidad, el indefenso Niño Jesús cuestiona nuestros valores. É1 continúa trayéndonos la Buena Nueva, al invitarnos a darle todo aquello que pensamos que no es bueno para dárselo a Dios.

Que la alegría de la experiencia de la aceptación incondicional de Dios llene vuestro corazón con el conocimiento y convencimiento seguro de que “Dios me ama tanto, que envió a su único Hijo a redimirme.”

Pondera en tu corazón las Amorosas Palabras que Jesús te dirige únicamente a ti, cuando pases tiempo mirándole en el Nacimiento.

Felicitación de Navidad de las Misioneras de la Caridad de la Beata Teresa de Calcuta en 2010
 
 

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