El padre Vojciech Ziolek SJ, a la comunidad Loyola de Murcia.

 
¡Hemos recibido carta del padre Wojtek! Decirle desde aquí, que muchos le recordamos. Que su presencia, su acento, sus enseñanzas y su paz siguen teniendo resonancias. Gracias por todo lo que nos dejó, padre. Que Dios le acompañe en su nueva misión. Rezaremos por usted.
Y si encuentra que en Siberia hace un "pelín" de frío, recuerde nuestro sol y nuestro calor. ¡¡Siempre será bienvenido!!




Saint Louis, el 31 de mayo 2015

Queridos hermanos!

Os escribo después de casi un mes de mi estancia en Estados Unidos. Estoy en Saint Louis, en una casa enorme (15 pisos!) que hace parte del campus de la Universidad de Saint Louis y con una comunidad enorme (más de 80 personas) de la cual una buena parte son los padres y hermanos que viven en enfermería (3 pisos enteros).

Estoy haciendo prácticamente lo mismo que hacía en Murcia. Ante todo me esfuerzo de mejorar mi inglés: trabajo con uno de los padres que mi corrige mis textos i mis homilías (Ceferino, muchas gracia otra vezJ), tengo las conversaciones individuales con el otro, me esfuerzo de hablar durante las comidas (os podéis recordar cómo es difícilJ) y dos, tres veces a la semana estoy celebrando la Misa (con homilía) en la Iglesia universitaria que se encuentra al otro lado de la calle. Me dice el párroco, que durante los meses de las vacaciones me necesitaran más frecuentemente porque muchos padres huyen de la ciudad para descansar.

No hace falta añadir que en una comunidad tan grande las relaciones interpersonales (que me gustan más de todo) son bastante difíciles para practicar. No obstante esto hago todo lo posible, aprendiendo los nombres, hablando con estos que quieren hablar conmigo y buscando los temas que podrían ser interesantes por ambos lados. Me faltan mucho las conversaciones murcianas durante las comidas y durante el café. Aquí no se puede pinchar a ninguno, porque de béisbol no me entiendo nada de nada y, en cambio, ellos de futbol no saben un pepino. Por eso todos los éxitos de Barca estoy gozando sin ninguna compañía. Entre paréntesis: ¡¿Qué Barca fenomenal, verdad?!  ¡¿Qué pobre Madrid, verdad Veridiano?! J A me mismo me duele verlo así. J

Hasta hoy, no viajé casi nada. He hecho solamente dos viajes a Chicago para votar en dos turnos de las elecciones presidenciales en Polonia, en el consulado de Polonia a Chicago. Viendo el resultado de estas elecciones estoy tan feliz que podría viajar todavía diez veces para ayudar a vencer a este nuevo presidente que hemos elegido.

En el día 25 de mayo el Provincial ha hecho público mi futura misión en Tomsk. Por eso ya me escribieron desde Siberia para decir que ya me esperan. Entonces el plan es este: el 1 de septiembre me vuelvo en Polonia e después algunos días (tengo hacer las maletas y baúles, asegurarme todos los papeles etc.) me tomo el avión e me voy a Siberia. Como os decía, no lo sé cómo será esta mi nueva misión, pero hasta hoy, me da mucha ilusión y mucha alegría. Me parece, que allí puedo ser todavía útil. Os pido de recordarme a veces en vuestra oración.

Espero que en Murcia todo vaya bien. Me decían que Paco Moreno estaba mal con los pulmones o algo así. Me auguro que ahora este mejor, verdad? Una vez veía que él tenía el Skype encendido y buscaba a conectarme con él pero no logré. Espero también, que todos vosotros estéis bien. Os seré muy agradecido por cada información a propósito de la comunidad. Os tengo todos en mi memoria y en mi corazón. Quiero repetir otra vez, che estoy muy agradecido por todo esto que recibí de cada uno de vosotros durante mi estancia murciana. Fue un tiempo muy bueno y muy importante para mí. Lo estoy valorando cada día más.

Queridos hermanos, os saludo con toda mi alma y os auguro todo el bien. Yo no soy ningún maestro de la oración y mi oración es muy débil y muy floja. Pero os recuerdo y rezo por vosotros  como puedo.

Muchas gracias a todos: a José Luis, a Veridiano, a Paco, a Ceferino, a Miguel Ángel, a Justo y a Juan Jo.

Un abrazo muy fuerte a cada uno. Adiós hermanos!

Wojtek

 

PS. Os pido de saludar muy cordialmente de mi parte a Antonio - el cocinero, a María y a Paco - el sacristán. Fueron para mi muy buenos, muy gentiles y muy disponibles. Quiero que ellos sepan que estoy muy agradecido a cada uno de ellos.

Saludos también a todos estos que todavía se acuerdan de mí.  

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