Convivencia fin de curso de la comunidad Loyola de Murcia.

Somos Comunidad
Somos Iglesia de Misericordia
 
 
 
 
Vamos llegando. Algunos han dormido en la casa de Isla Plana y nos esperan junto al altar ya preparado. La bienvenida siempre es calurosa y acogedora, algunos se han visto hace poco, otros llegan después de varios días. Miembros de todo el centro Loyola: Scouters, grupos de matrimonios, grupo de viudas, grupo de separadas, Jóvenes Universitarios, Oración de Taizé, Jóvenes de postconfirmación... poco a poco vamos tomando asiento en el círculo y nos damos la mutua bienvenida con una reflexión guiada por los jóvenes de postconfirmación sobre cómo debemos afrontar este día: con las manos vacías para que Jesús nos las llene de todo su Ser.
 
 
 
 
 
Una animada dinámica nos saca de nuestra comodidad. Es un día fantástico después de una semana agitada y marcada por los finales de curso. Estamos en la playa, pero no venimos a tirarnos a la bartola, no al menos hasta más tarde. Una vez más, los jóvenes lideran los grupos heterogéneos y dispares. Unas sencillas órdenes nos mandan fuera del recinto a buscar cosas diversas. Los dos grupos más rápidos tienen premio!... y no puede ser otro que servir a la comunidad. Pequeño detalle que no se desvela hasta el final: ellos serán los encargados de preparar las peticiones y la acción de gracias para la Eucaristía.
Misa que tiene lugar tras una breve pausa. Damos gracias por la oportunidad de celebrar en un lugar tan maravilloso, con el eco de las olas de fondo y la suave brisa acariciándonos. Damos gracias por un año de crecimiento personal en comunidad. Damos gracias por el carisma que nos inspira. Y damos gracias por el mar turquesa que muchos probaron justo después de la misa y antes de comer.
 


Comida compartida. Manjares sencillos que rodaban de fuentes a platos. Alegría de ser hermanos. Misericordia al abrirnos a las necesidades de los demás.




 







El Centro Loyola de Murcia quiere agradecer especialmente la alegría que se contagia de los jóvenes de postconfirmación, semillas que fructifican en nuestros corazones. Energía de Dios para más amar y servir.


 
 ¡Feliz verano, hermanos!
 
 

 

 



 

 


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