Contento de haber nacido.

Pablo Tomás Ramírez de Arellano, es un chico activo y vital. El mismo se define como:
Estudiante de la Universidad de Murcia, triatleta, monitor de un grupo Scout (el nuestro, el Grupo Scout Loyola), voluntario en diversas asociaciones… Todo en pausa, pero lo más importante sigue a mi lado. Soy feliz.

Y tiene mérito que todo esto lo diga después de haber sobrevivido a un terrible accidente que le tuvo en coma y del que se está recuperando. Pablo siempre ha sido un ejemplo de joven comprometido y solidario, sano y deportista. Ahora además, nos demuestra un gran interior, ejemplo para muchos. 

Agradecemos a Pablo el aceptar a contarnos su testimonio del accidente a través de la web entreparéntesis: cómo ve la vida antes y después de que se le parara aquel fatídico día de Octubre y le obligara a tomarse una pausa. Sabemos que no es fácil aceptar que todo vaya más lento, cuando te has entrenado como triathleta para ser más rápido. Pero de todo se aprende, quizá ese entrenamiento te haya servido para mejorar tu resistencia, tan necesaria para afrontar ahora esta situación de impás y dolor. Lo más importante es tu actitud, Pablo... y tu sonrisa. Y comprobar cómo todo lo que has dado antes, te viene de vuelta en este momento: el cariño, el tiempo, la gente, la familia... 
Sigue así, gracias por tu ejemplo y tu vida entregada.

 

"Parece mentira que en muchas ocasiones tenga que suceder algo grave para que aprendamos a valorar todas esas cosas que tenemos en nuestra vida. Un revés, una guantada a mano abierta o un resbalón en el camino… Llegó el fatídico día, un coche me atropelló provocándome una gran pérdida de conocimiento y una estancia en coma.
Este suceso me ha dado la lección más importante de mi vida a mis 23 años. Ese momento en el cual volé hasta caer al suelo y abrirme el cráneo por múltiples sitios y romperme las costillas hasta perforarme el pulmón y otra cantidad de lesiones.
Fue este instante el que cambió mi vida, despertar del coma, no poder andar, perder el equilibrio, no razonar, ver doble y borroso y perder audición… Es en ese momento cuando valoras todo aquello que rodeaba tu vida, a la familia, amigos, tu casa, hobbits, el cantinero de la facultad que te sonríe cada día, o incluso esa mujer que te cede un sitio en el autobús al estar agotado. Me considero una persona con empatía pero es ahora cuando soy realmente consciente cuando no articulas bien las palabras, cuando cuesta beber agua o cuando no puedes pasear por la calle, porque esas cosas insignificantes como subir unas escaleras podrían ser un mundo nuevo a descubrir.
Aquí entra el Amor de mi familia, pendientes las 24 horas del día, durmiendo a mi lado en un sillón por si necesitaba ir al baño o un vaso de agua a medianoche, ese AMOR con mayúsculas, porque daban cualquier cosa por verme bien, por eso, sólo puedo estar agradecido y dedicarles mi mayor sonrisa. La unión de mi entorno hacía que en mis bajones afronte la adversidad. Cuando tú, estudiante de la universidad te ves obligado a dejar de lado la carrera de la que aprendes y te enamoras cada día, aprecias esos meses encerrado en la biblioteca en época de exámenes, esos cientos de trabajos y piensas en todas las veces que te quejabas, porque quieres volver a pasarte un mes así. Duele ser incapaz de razonar e ir muy poco a poco, pero QUERER ES PODER y yo quiero y lucho cada día por recuperar mi vida.
Así sucedió, desperté un 14 de octubre del coma pero hasta el 28 no fui consciente de lo ocurrido, sentí un dolor enorme que aún perdura y que no deseo a nadie. Conocí lo que pasó, mis incapacidades y que muchas de ellas no iban a volver. A las pocas semanas recordé un momento fatídico, el día que me indujeron al segundo coma, sentí de verdad que mi vida había llegado a su fin, me ardía el pecho, la cabeza era una bomba a punto de estallar y yo no quería pasar más tiempo en una cama, oxígeno y mil aparatos, tocaba despedirse del mundo y cerrar los ojos. Es una sensación muy dura.
Pero no ocurrió, volví a resurgí y renací cual Ave Fénix, el equipo médico, al que estoy muy agradecido, me salvó y mi voluntad, mi fuerza y mis ganas de vivir me hacen cada día mejor. Porque mi entorno me hizo luchar cada segundo, pero uno mismo toma las riendas de su vida y es por eso por lo que aprendes a luchar.
Me he visto obligado a dejar mi carrera universitaria, mis entrenamientos de triatlón, mi trabajo en IKEA, mi grupo scout, mis salidas con amigos y voluntariados y todo por cuestiones y problemas médicos, pero he aprendido más que he perdido, el amor, la educación, el respeto y la fuerza de luchar ante pronósticos mueven el mundo.
Este entorno me considera desde pequeño una persona muy feliz, mi lema siempre ha sido una sonrisa dibujada en mi cara y todos se han encargado de que no la pierda. Es importante ser feliz, sonreír ante las adversidades y contagiar esa alegría por el mundo. A esto se le une la educación y el respeto, aprender a respetar a aquellas personas con dificultades, pues a veces no es tan fácil o cómoda la situación cuando te cuesta andar, estudiar, ver…
A ti, que estás leyendo esto, tú que puedes ser feliz por hacer aquello que te gusta: aprovecha lo que tienes y vívelo.
También me enorgullezco y se me eriza la piel al pensar en toda esa gente que ha dedicado un rato para rezar por mi recuperación, gracias a esas personas que pedían porque despertase y daban gracias a Dios cuando volví a hablar, a andar, agradezco a esas personas su fe y fuerza.
Hoy soy una persona nueva, aprendo poco a poco de la vida, de los detalles más pequeños o cosas del día a día que no valoraba, lo que vale recibir un abrazo o una sonrisa, que hay mil puntos de vista para un mismo hecho según quien lo observe, lo que para ti es fácil, para mi puede ser un sueño que cumplir. Porque como me dijo una gran amiga, “Cuando el camino se pone duro, los duros se ponen en camino”. Aprende a vivir y disfrutar lo que tienes, no te pongas metas, alimenta tus sueños “FeedYoursDream”, rodéate de todos los que te quieren y sé positivo porque cuando más brillan las estrellas es cuando el cielo está oscuro.
Hay cosas pequeñas en la vida que no apreciamos, déjate llevar, haz felices a las personas que te rodean. Relájate, abre los ojos, mira al frente y con la cabeza bien alta, respira y aprovecha todo lo que alcanza tu vista y tus sentimientos, “Stay Strong”. Sé fuerte, pero ante todo, sé feliz."


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